jueves, 2 de julio de 2009

Entrevista a... Jason

Publicada en 2 partes en The Daily Cross Hatch, el 16 y 23 de Junio.

Pocket Full of Rain fue publicado por Fantagraphics recientemente; finalmente nos mostró tus orígenes como artista. ¿Sentías que tenías que luchar para crear un estilo propio?

Sí. Me llevó un tiempo. Mis primeros trabajos fueron en estilo realista. Me llevaba mucho tiempo y no estaba contento con el resultado. En los dos primeros números de mi comic, Mjau, Mjau, estaba probando estilos diferentes y los personajes animales encajaban bien con las historias que quería contar. Son como fábulas. Ese es el estilo que seguiré usando, de momento.

¿No crees que habrá un punto en que probarás algo diferente?

Bueno, si hay una historia en la que me parece que los personajes animales no encajan, podría volver a un estilo más realista, pero no creo que pase. Creo que se puede hacer todo tipo de historias con ese estilo. Como Maus. Se hizo con personajes animales. No veo la necesidad de cambiar el estilo, hasta que me aburra de él.

Maus es un caso especialmente interesante, con la yuxtaposición de personajes animales y una historia real tan brutal. ¿Por qué crees que esos personajes encajan tan bien con tu narrativa?

Creo que de alguna manera son más universales y más humanos. Creo que cualquiera puede identificarse con un personaje animal. Creo que por eso hay personajes tan populares como el Pato Donald y Mickey Mouse. Todo el mundo puede identificarse con ellos.

Cuando leo tus comics tengo la impresión de que eres un ávido cinéfilo, especialmente películas de género como westerns y cine negro.

Sí. Necesitaba un nuevo hobby. Durante mucho tiempo los comics fueron mi hobby. Ahora es mi trabajo. Tenía que hacer algo más por las noches. Me gusta ver películas. Toda clase de películas, sobre todo antiguas, años 30, 40, 50, hasta los 70. Por alguna razón las modernas no me atraen tanto. Creo que la MTV las estropeó.

¿Eres capaz de calibrar la influencia de esas películas en tu obra?

A menudo extraigo ideas de las películas. Why Are you Doing This está claramente influenciada por las películas de Hitchcock. El Último Mosquetero es una mezcla de las películas de Flash Gordon y la novela Los Tres Mosqueteros. Los Vivos y los Muertos está influenciada por las películas de zombies. Es divertido juntar diferentes géneros y hacer algo nuevo, para verlo desde un nuevo ángulo, que es algo más que un simple pastiche. Low Moon es un western clásico en algunos aspectos.

Excepto porque beben capuchinos.

Sí, sí, y hablan por el móvil. El juego de ajedrez al final, en lugar del duelo.



¿Te interesa hacer películas?

No. No sé liderar a la gente, como tiene que hacer un director. Tiene que ser muy extrovertido, los dibujantes son a menudo más introvertidos. Al menos yo.

¿Y escribir un guión?

No, no.

¿No te gusta la parte colaborativa?

No, te corrompes un poco haciendo comics, teniendo el control total. Creo que es el medio que mejor me va.

¿Alguien te ha propuesto adaptar alguno de tus comics?

La gente ha mostrado interés en hacer versiones fílmicas. Se ha comprado la opción de uno de los comics, I Killed Adolf Hitler. Pero no estoy aguantando el aliento. Si ocurre, ocurre. Parece un pequeño milagro cada vez que se hace una buena película, sobre todo en Hollywood.

En especial de un comic.

Sí. De vez en cuando ocurre, pero sí.

Si I Killed Adolf Hitler llega tan lejos, te sentirías obligado a implicarte en la realización de la película?

Supongo que me interesaría leer el guión y comentarlo. Si dijese, “sólo dame el dinero y haz lo que quieras,” no tendría derecho a criticarla luego.

La postura de Alan Moore.

Sí. No estoy seguro de que tenga derecho a criticar las películas, ya que para empezar nunca ha tenido interés en ellas.

¿Lees muchos comics?

Ultimamente menos.

Has estado muy ocupado.

Cuando estás sentado dibujando comics todo el día… de momento leo sobre todo tiras antiguas, como Little Orphan Annie, Walt & Skeezix, Polly and Her Pals y Terry & the Pirates.

¿Te preocupa que leer comics más modernos influya en tu obra?

Ya no. Creo que mi estilo está bien asentado por ahora. Cuando busco ideas voy a todos los sitios excepto a los comics, como películas, libros, y la vida, pero no los comics. Obviamente, mi forma de dibujar está muy influenciada por los comics, sobre todo Tintin, el estilo de línea clara.



Te inspiras en la vida ¿puedes señalar alguno de tus comics que sea más autobiográfico que los otros?

Creo que Hey, Wait… es probablemente el más cercano a mi vida, sobre todo la parte de la infancia, aunque también la parte adulta. Está muy influenciado por el período en que trabajé en una fábrica de muebles. Pero incluso haciendo historias de género, como ciencia ficción o crímenes, no se puede evitar poner algo de tí en la historia. Sería imposible no hacerlo. O al menos no sería un buen comic.

¿Tus primeros trabajos eran más autobiográficos que los de ahora?

No, la autobiografía no me gusta mucho. Hice un poco en un período en que parecía que todo el mundo lo hacía. Quería intentarlo en un par de historias cortas. He hecho muy poco.

La gente suele hacerlo mucho al principio.

Sí, es la elección obvia para contar tu propia historia – David B con Epileptic y Satrapi. Han salido muy buenos comics de ahí. Pero si dibujas un comic sobre un tipo que dibuja un comic, puedes cruzar la línea.

Satrapi ha tenido obviamente una vida fascinante. ¿Crees que tus propias experiencias no darían para hacer un comic interesante?

No creo que tengas que experimentar una vida interesante o algo muy notable por fuerza. Uno de mis comics autobiográficos favoritos es I Never Liked You, de Chester Brown, que es...

Una post adolescencia suburbana muy tradicional.

Sí, sí, creo que sí. Pero es muy interesante, porque puedes identificarte con esa época de niñez y adolescencia. Todo el mundo ha pasado por ese período.

Se puede hablar de la naturaleza universal de la autobiografía.

Sí, sí.

Has dicho que trabajaste en una fábrica.

Sí. Después del instituto hice el servicio militar, un año. Y luego estuve buscando trabajo. Trabajé nueve meses en una fábrica de muebles y eso me hizo decidirme a continuar con mi educación.

¿Lo odiabas?

Sí, sí. Lo odiaba de verdad. Así que me apunté a la Escuela de Arte. Resultó no ser muy diferente, claro.



En EEUU—hasta hace poco—ha habido un gran estigma sobre hacer comics en la Escuela de Arte. No se cree que sea muy académico, es para niños. ¿También pasa en Europa?

Sí, es igual en Noruega. Se considera a los comics un medio para niños. Pero ha cambiado sobre todo en los últimos 15 años. Lo importante es que es muy difícil ganarse la vida haciendo comics en Noruega. Hay sólo cuatro millones de habitantes, así que el mercado es muy pequeño. Creo que por eso en la Escuela de Arte no había muchas posibilidades de aprender sobre comics. Había un curso de 3 semanas que los enseñaba.

¿Hay una pequeña comunidad comiquera en Noruega?

Sí. Hay un par de comunidades. Mi primera editorial fue Jippi. Un grupo de nosotros nos reuníamos para dibujar y hablar de comics. Y compartí estudio con algunos de ellos en Oslo, pero desde que me vine a Francia no sé lo que está pasando allí. Ahora hay una nueva generación de dibujantes noruegos. Como los Dongery.

¿Por qué te fuiste a vivir a Francia?

Me cansé un poco de Oslo. Había vivido allí catorce años. Quería estar más cerca de la industria francesa del comic. Quería vivir de los comics, y es muy difícil en Noruega. Esa es la razón principal.

¿Es una comunidad mucho más grande? Obviamente hay una gran tradición en Francia.

Sí, hay una gran tradición. El mercado es mucho más grande. En Noruega hay nueve o diez personas que se ganan la vida haciendo comics, mientras que en Francia son cientos.



¿Vivías de ello mientras estabas en Noruega?

Más o menos. Tenía que hacer algún trabajo de ilustración y otras cosas, para pagar el alquiler. Después de la Escuela de Arte, hubo un período de siete u ocho años de lucha.

Pagando deudas.

Sí, exacto. Finalmente, en los últimos cinco o seis años he obtenido buenos ingresos de los comics.

Cuando recorriste una lista de comics que te influyeron, mencionaste varios artistas americanos. ¿Ha tenido un gran impacto en Europa el comic de aquí?

Sí, el comic alternativo de los 80 y 90 como Dan Clowes, Chris Ware, los Hernandez Brothers, creo que ha sido una influencia para los europeos. El comic francés ha sido tradicionalmente un comic de aventuras, agentes secretos y esas cosas. Pero hay comics de L’Association, como David B., Lewis Trondheim, que han sido influenciados por muchos comics americanos alternativos, y que me parecen más interesantes que el viejo comic francés de aventuras.
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martes, 30 de junio de 2009

Los buenos nunca se disfrazan de dibujantes de cómics

Gracias a mi moral estoica y educación espartana, he conseguido mi propósito: acabar con mi pila de lectura, gran mal que aqueja a nuestra comunidad en este siglo. Una de mis últimas lecturas ha sido la deslumbrante "Nacido salvaje" de Fernando de Felipe y Oscar Aibar, del que he encontrado una entrevista en la que entre otras cosas habla de comics, que es de lo que se trata.


¿Cómo te las arreglaste para trabajar en publicaciones tan diferentes como El Víbora y Makoki (máximos exponentes de la “línea chunga”), Cairo (ídem de la “línea clara” española, o “Nuevo Renacimiento”, y rival estético de la anterior) y las diversas revistas de género de Josep Toutain (Tótem, Zona 84, Creepy...)?

Bueno, era guionista. Entonces había pocos guionistas, muy pocos en realidad, a lo mejor porque el trabajo de guionista de cómic es mucho de psiquiatra. Yo creo que a los editores les gustaba mucho lo que hacía porque, por ejemplo, si el dibujante era bueno haciendo edificios, yo le hacía una serie de arquitectura, urbana; si era bueno dibujando coches, pues una serie de carretera americana. Potenciaba mucho al dibujante. Y luego, sobre todo, que tenía una obsesión, una especie de guerra personal contra el “Continuará...”, que se estaba cargando los cómics. Había un exceso de “Continuará...”. Como no había muchos guionistas, los dibujantes comenzaban a escribir en la viñeta uno, acababan en la otra, y no se preocupaban de que el lector tuviera la satisfacción de leer en una revista el principio y el final de una historia. Y entonces lo que yo propuse es hacer series: tú tenías un número de páginas que contaban una historia y luego se podía publicar un libro con un número aproximado de ellas. Eso daba satisfacción al lector y una continuidad a la revista, que el “Continuará...” se estaba cargando. Porque era un rollo muy de pajilleros: te comprabas un cómic y no entendías la historia, tenías que comprarte todo el álbum... Lo que yo buscaba era satisfacción inmediata, o sea, seguir el estilo Warren o Creepy, contar una historia en cada episodio. Y la verdad es que fue una etapa muy bonita: cada mes tenías que hacer una de ciencia-ficción, otra de línea clara moderna para Cairo..., era muy divertido.



¿Podrías hablarnos de Toutain? A pesar de su innegable importancia como dibujante, guionista, editor, agente y divulgador, es un personaje muy polémico y discutido.

Para mí es uno de los tíos más increíbles que he conocido en mi vida. Yo lo adoraba. De hecho, cuando me dijeron que se había muerto, que me enteré un año después, se me cayó el corazón al suelo. Era un loco de película, un tío genial, un romántico de los cómics, muy loco de los cómics, que tenía una manía persecutoria con la televisión. Él decía que la televisión iba a acabar con todo, y realmente así fue. Bueno, os habrán contado mil cosas, yo os voy a contar una muy divertida: yo jamás tuve problemas de cobro con él, pero cuando no cobrabas, o, de pronto, un amigo iba, yo qué sé, al Amazonas de viaje y veía un cómic tuyo y tú ibas a ver a Toutain y le decías: "¿Qué pasa que no me has pagado los royalties?". Entonces él: “¡Que venga el de los royalties!", y le pegaba una charla: “¡Pídele perdón a este pedazo de artista...!”. Luego, me confesó: “Te voy a contar mi secreto: yo siempre contrato vegetarianos. Les puedes decir de todo, y no pagarles, ¡y no pasa nada!”. Él era así, un loco genial, y a mí me cogió mucho cariño de joven y me dio, por ejemplo, el lujo de hacer un Torpedo con Bernet, apócrifo. Me dejaba hacer todas las cosas que yo quería, y yo incluso le recomendaba dibujantes, por ejemplo, Miguel Ángel Martín. Yo era muy fan de Miguel Ángel Martín, pero él no quería publicarlo, porque le parecía una cosa obscena y muy moderna... Pero le insistimos mucho y fue renovando un poco los contenidos. Era un personaje absolutamente de novela, de los que ya no hay; locos de estos en el mundo de la cultura española no quedan. Fue el primero que apostó por mí, cuando yo tenía 17 años. Me acuerdo del primer día de cobro: “Hostias, voy a conocer a los grandes”, porque os confieso que lo del cine era para mí una quimera, una cosa imposible; y, de repente, llego ahí y veo a una serie de tíos en la sala de espera, con carpetas de cuero, la gorra, la pipa... ¡Y eran los malos! Los buenos estaban jugando al dominó con el portero, abajo. Ahí estaban Bernet, todos. “Es tu primera lección”, me dijo luego Toutain, “los buenos nunca se disfrazan de dibujantes de cómics” (risas). A ellos, claro, no les hacía falta. Era una época maravillosa, y, de repente, todo desapareció. Muchas veces me han preguntando cómo fue, pero es que no lo sé; en dos años, revistas que vendían 30.000 ejemplares pasaron a vender 2000, 1000; fue una caída en picado, algo salvaje. Recuerdo un Salón del Cómic, en el que todo el mundo estaba desesperado, preguntándose qué iba a pasar, y llegaron los japoneses y nos hicieron pasar a todos. Entonces yo pasé, porque querían contratarme como guionista, y me dijeron: “Bueno, pues, para empezar, tienes que escribirnos un guión para un dibujante..., bueno, da lo mismo, porque todos dibujan igual (claro, de ese rollo manga...); pero tiene que ser de una chica que va en bragas comandando una nave espacial y cae en un planeta de dinosaurios. 80 páginas”. “Perdone, pero yo soy guionista porque elijo la historia, ¿no?”. “No, no, no. Tú eres guionista porque haces la historia”. Así que nada, hasta luego, nunca me entendí, y casi nadie se entendió con ellos. De hecho, de mi generación el único que sigue trabajando profesionalmente, para Marvel y DC, es Pascual Ferry, que sigue haciendo muchas series, es el único que realmente ha triunfado. Pero los demás... Vi caer a gente con muchísimo talento, mucho más que el que he visto luego en el cine español, pero con diferencia. Gente que acabó viviendo con su madre, gente con un talento gráfico y narrativo que no he visto en ningún otro sitio. Y todo desapareció en dos años.


"Nacido salvaje"

lunes, 29 de junio de 2009

Somos las 2 caras de una misma moneda

"...A lo largo de casi 4 años y más de 30 números, Frank Miller había convertido la serie de Daredevil en una sinfonía de inusitada violencia, oscura y elegante. Influenciado por el arte de maestros como Neal Adams, Jim Steranko, Steve Ditko y otros, Miller había convertido la violencia en arte y seña de identidad de la serie, añadiendo unos diálogos y un ritmo apasionantes, donde la ciudad de New York era otro personaje más..." (sigue en el blog de la Joso)









sábado, 27 de junio de 2009

Tamaño natural

Cuando tenía cinco o seis años, ví una publicidad que anunciaba que una marca de pastelillos iba a regalar un muñeco de la serie Mazinger Z con cada pastelillo, así que hice que mis padres recorriesen todas las panaderías cercanas preguntando por esos muñecos, de los que nadie sabía nada. Yo me imaginaba unas réplicas metálicas de Mazinger Z y sus enemigos, que quizá eran teledirigidas. Puede que hasta disparasen misiles o rayos.

No encontramos los muñecos ese día. Más tarde descubrí que las réplicas robóticas quizá teledirigidas, eran un trozo de cartón de unos 8 centímetros con el robot pintado en él y con una pequeña pestaña en la parte inferior que hacía de peana para que el muñeco se mantuviese en pie.


Solo #03: Paul Pope

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viernes, 26 de junio de 2009

2º aniversario



Me pilla este 2º aniversario de 999 en un momento poco ombliguista, en que no me apetece hacer un repaso de las mejores entradas publicadas (638), decir cuales son mis favoritas, o pensar si se han cumplido los objetivos iniciales (Dominar el mundo: No. Tener sexo: Casi, una vez). Lo que sí me apetece es seguir dando caña hasta que el cuerpo aguante.

También me pilla este 2º aniversario muerto de calor y con algunas cosas en la cabeza, pero sólo dos que quiera citar: una melodía, 'South American Getaway' de Burt Bacharach, y una chica de belleza que cortaba el aliento en mi infancia setentera.



Ahora sólo me queda saludaros, peregrinos, abrazar a los que comentáis cuando os apetece, porque sois lo mejor de 999, y seguir adelante. Retroceder, nunca. Rendirse, jamás.

Excelsior!



¡Caca de pájaro! ¡Mola!

jueves, 25 de junio de 2009

Un anhelo de continuidad

¿Qué le influyó para crear una idea tan enormemente renombrada como el Multiverso?



"Sinceramente, no lo sé. Podría decirse que era sólo un anhelo de continuidad. Creé a Elric, el Campeón Eterno, el Multiverso... todo aproximadamente a la vez, cuando tenía unos 21 años. A finales de los años 50 y principios de los 60 nos enfrentábamos a la idea de la Segunda Ley de la Termodinámica. Esto era un poco deprimente - la muerte por combustión del universo, la desaparición de todo, etc – así que buscábamos intelectual, espiritual y emocionalmente algún contrapeso, algo un poco más ‘positivo’. La Teoría del Big Bang nos dijo que el fin del universo era inevitable. Junto a algunos físicos teóricos, esperábamos encontrar una contradicción a esa inevitabilidad. Y así, en busca tanto de una respuesta espiritual como de una teoría científica, algunos de nosotros comenzamos a avanzar poco a poco hacia la idea del Multiverso. También desarrollé una noción basta pero efectiva sobre los Agujeros Negros. En realidad, yo fuí la primera persona, por lo que sé, que empezó a dar nombres e imaginería a estas ideas, si se quiere, un modelo optimista del universo, que permite una sensación de constante renovación. Junta eso con una persona en representación de la humanidad que también está en constante renovación (aunque sólo sea para perecer de nuevo) y se obtiene una versión moderna del mito de la regeneración. Y estoy seguro de que es por eso que la idea tuvo éxito y llegó a ser tan popular. Además, a un nivel más vulgar, permitió a los escritores de cómics racionalizar hilos argumentales que se estaban haciendo cada vez más complicados."


Michael Moorcock, en the Tachyon blog.
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martes, 23 de junio de 2009

Yo sigo existiendo



"El Increíble Hombre Menguante" (1957) basada en otra novela de Richard Matheson. Al final de la historia, el protagonista, que cree que va a encoger hasta desaparecer, llega a la misma conclusión que Silver Surfer: Hay mundos microscópicos dentro de otros mundos.

lunes, 22 de junio de 2009

Profesionales

"El estudio de «Creaciones Ilustradas» —lo llamaré como en el cómic de Carlos— funcionó como una gran hospedería medieval —me refiero a la época luminosa de la Córdoba musulmana—, en la que todos podíamos entrar, buscarnos un hueco y seguir la inercia establecida. Llegué allí como incipiente guionista, continuamente tirador de «coca-colas» —los dibujantes solían dejarlas en el suelo y yo acababa por golpearlas con los pies, en mi incansable afición de verles crear viñetas— y realizador de cientos de sinopsis que nadie me aprobaba. Lentamente fueron llegando los encargos —la «Pensión Freixas» me costaba 2.500 ptas. al mes, con derecho a compartir la cama con un millón de chinches—, lo que me permitió la supervivencia. Por otra parte, conté con el mecenazgo de Adolfo Usero, cuya ayuda me impidió volver a ser un mecánico —escapé de «Iberia, Líneas Aéreas» para no ser el 748—. Hasta que me convertí en un «profesional»..."


Habla Peribáñez/Manuel Yáñez Solana, mi personaje favorito de "Los Profesionales" de Carlos Giménez.

Algunas de las anécdotas que no salen en el comic, pero que Carlos Giménez cuenta en su página web. Hay que ir a leerlas todas, porque son buenísimas:

"Hay guionistas que no tienen muy claro lo que puede dibujarse o no en una viñeta. En cierta ocasión, uno de éstos, que además presumía de muy profesional, escribió un guión que empezaba más o menos así:
'Viñeta1.) Panorámica.Desierto de Arizona, cactos, escorpiones, sol...
Vemos a Johnny cabalgando con aspecto cansado. A lo lejos se divisa un pueblo típico del oeste. Johnny se dirige hacia él. Entra en el pueblo. Recorre la calle principal hasta llegar al SALOON. Allí detiene su montura, descabalga y ata el caballo a un poste. Entra en el local, se acerca a la barra y con gesto hosco pide de beber.
JOHNNY- Whisky
CAMARERO:- Parece que viene usted de muy lejos, forastero.'
Todo, en una sola viñeta."



"Conocí a un guionista que, junto con el guión, te proporcionaba la documentación. Daba gusto con él. Escribía, por ejemplo: Viñeta tal.) Primer plano de mano abriendo una caja fuerte. (Adjunto documentación) Y te adjuntaba, recortada y pegada sobre el mismo guión, la viñeta del comic book norteamericano (primer plano de mano abriendo una caja fuerte) de donde él había copiado el guión para que tú te copiaras también el dibujo. ¡Esto es ser compañero y ser un amigo!"



"Había un dibujante genial, tan admirado por unos como odiado por otros, al que yo tuve el privilegio de conocer. Era un hombre tan informal como brillante. Nunca le echaban de la editorial porque era genial, y a los genios se les aguanta todo. Entregaba los trabajos con retraso. Siempre tarde, mal y nunca. Había que perseguirle. Sólo aparecía por la editorial para pedir dinero adelantado.



Pero hete aquí que un día se presentó en la editorial con un montón de páginas dibujadas. Por lo menos cincuenta. Contó que había estado trabajando mucho porque necesitaba dinero para no sé qué... "Y aquí están las páginas, en este paquete. Cuéntalas." Y sacó un voluminoso paquete y lo abrió por un extremo para que asomaran las páginas y pudieran ser contadas. Y el contable las contó y las pagó. Y el dibujante admirado por unos y odiado por otros cogió el dinero y se marchó. Cuando poco después, en la editorial, abrieron del todo el paquete, encontraron que, del gran montón de páginas, sólo estaba dibujada la primera. Las cinco siguientes tenían hecha solamente la primera viñeta, la de la esquina por donde se habían contado. Las demás, ni siquiera eso. A este hombre yo siempre le admiré. Los contables siempre le odiaron."



"En aquellos ya lejanos tiempos conocí muy bien a un dibujante que era cleptómano. A este hombre le gustaban tanto las imágenes ajenas, las hechas por otros, que no solamente sus dibujos estaban plagados de plagios, sino que en cuanto te descuidabas te birlaba un tebeo o un libro. Era superior a sus fuerzas. Cuando veía un dibujo que le gustaba, nacía en él la imperiosa necesidad de poseerlo, de plagiarlo, de hacerlo suyo. En cierta ocasión, en la editorial en la que colaboraba coincidió con un gran portadista. El dibujante cleptómano había ido a entregar una historieta, y el gran portadista entregaba tres portadas. Se pusieron a charlar mientras esperaban al jefe: - A ver qué historieta has hecho... ¡Uy, qué bonita! - A ver qué portadas traes... ¡Uy, qué preciosas! Al rato llegó el jefe: -Hola. -Hola . -¿Qué hay? -Aquí, estas páginas. -Dile al contable que te haga el talón. ¿Y tú? -Yo, estas portadas. -Ponlas ahí. -Bueno, yo me voy. -Adiós. -Adiós. Conque el dibujante cleptómano se marchó. No habían transcurrido dos minutos cuando el jefe quiso ver las portadas. - A ver esas portadas tan maravillosas. Las portadas no aparecían por ninguna parte. - ¡Pero si las dejé aquí! - Seguro que se las ha llevado Fulano. ¡Baja corriendo a ver si le pillas! Bajó el gran portadista las escaleras de cuatro en cuatro y alcanzó al cleptómano cuando salía del portal. Llevaba las tres portadas escondidas debajo de la gabardina. - ¡Eh, tú! ¡Mis portadas! - ¿Qué portadas? ¡Ah! ¿éstas? ... ¡Andá! ¿Quién ha puesto estas portadas debajo de mi gabardina?"

sábado, 20 de junio de 2009

Paul Grist

Pregunta: Has desarrollado un estilo muy diferente al de esos artistas a pesar de su influencia.

Paul Grist: Ellos hicieron que quisiese dibujar comics, hubo otros artistas de los que, podríamos decir, robé cosas, pero a nivel de inspiración, ellos (artistas como Frank Bellamy y Mike Noble) eran los que yo observaba cuando era pequeño. Más tarde llegan los artistas que realmente te hacen darte cuenta de cómo se hacen las cosas artísticamente. Cuando era un tardo-adolescente, esos artistas eran Frank Miller y Dave Sim. Ellos me motivaron mucho más al darme ideas sobre cómo dibujar.

P: Has dicho Frank Miller. ¿Te refieres a su trabajo en Daredevil?

PG: Sí.

P: ¿Qué hacías? ¿Copiabas paneles concretos?

PG: No, no… nada de eso. Era más en términos de mirar su narrativa y estructura y ese tipo de cosas.

P: ¿Puedes encontrar aún elementos de esa narrativa en tu trabajo, en Jack Staff y Kane, o crees que empezaste por ahí y has desarrollado tu propio estilo?

PG: Funciona como un punto de partida y luego introduces tus propias ideas y añades cosas para que, con suerte, la narrativa se desarrolle y cambie. Ya no veo mucho de eso en mi trabajo. Hay algo de Dave Sim, el uso de mucho color negro por ejemplo. Cuando eres el único escritor/artista, crear tu comic puede ser eterno, y cubrirlo todo con negro puede acelerar el proceso.
(...)
P: ¿Cómo son de importantes los homenajes en Jack Staff? Usas arquetipos, como cuando haces un flashback a la Segunda Guerra Mundial y muestras a un equipo de héroes de la Golden Age y el estilo de la narrativa cambia para imitar los comics de esa época.

PG: Creo que la época ideal para leer comics de superhéroes es cuando tienes 14 o 15 años, así que estoy añadiendo todas las otras cosas, como Steptoe and Son y Dad’s Army, que veía cuando tenía esa edad.

P: A veces me recuerda a las reediciones de la Marvel británica de los 70, porque tienes un comic que consiste de cinco episodios de cinco páginas, como hacían ellos.

PG: Así es como yo leía superhéroes, gracias a las reediciones de Marvel. Jack Staff es una mezcolanza de todas las cosas que me influyeron cuando estaba creciendo.

P: Y la Sección Q, que investiga fenómenos extraños, me recuerda a esas fantasías televisivas extrañas que había en los 60 y 70.

PG: Sí.






Jack Staff v2 #15. El misticismo de Doc. Strange, la conciencia cósmica del Capitán Marvel, la ruptura de la 4ª pared de Animal Man de Morrison, juego con elementos metatebeísticos como que el personaje pueda ver las viñetas, y esa portada...¿Hulka de John Byrne?.. Todo ello en las 5 primeras páginas.

viernes, 19 de junio de 2009

No soporto el silencio

Ruido. Estridencia. Sonic Youth.



"Kool Thing" Written and Performed by Sonic Youth


miércoles, 17 de junio de 2009

"I Dared to Look Into the Beyond!"

(Atlas) Tales to Astonish #11, Septiembre 1960.
Edición/Guión: Stan Lee. Lápiz: Jack Kirby. Tinta: Steve Ditko.

Lo más interesante de esta historia es que sus autores son los 3 magníficos, aunque la única evidencia de Ditko en el entintado sean las caras de algunos personajes...

En el año 2050, la máquina del tiempo es una realidad y los viajes al pasado se han convertido en algo normal, incluso para los habitantes de épocas pretéritas. Como los de la Roma antigua, que ven con tranquilidad cómo llegan los turistas del futuro a visitar el circo romano. Pero un científico está decidido a usar la máquina del tiempo para viajar al futuro, algo que nadie se ha atrevido nunca a hacer. Sus colegas le previenen: "No se puede viajar a lo que aún no ha sucedido. Te fundirás en la Nada".

El científico al fin viaja 1000 años en el futuro para encontrar un gigantesco vergel, y deduce que la máquina le ha llevado a la prehistoria. Así vuelve a su época reconociendo que sus colegas tenían razón y prometiendo destruir su máquina. Cuando se va, vemos el típico final sorpresa y una idea recurrente en algunas de las historias fantásticas de la época: en el año 3045 la Humanidad había abandonado el planeta para buscar otro más grande y fértil.



"El tiempo en sus manos" ('The Time Machine', 1960) Director: George Pal. Protagonistas: Rod Taylor, Alan Young.

martes, 16 de junio de 2009

Entrevista a... Stan Lee



Una entrevista de 2003 a 'El Hombre'. Que se hable en 999 de la importancia de Jack Kirby y de otros dibujantes en la construcción del Marvel de la Silver Age, y de cómo Marvel trató al rey, no significa que yo tenga algo contra Stan Lee. El Hombre sigue siendo mi ídolo y algunos de sus diálogos me parecen insuperables. Y si Kirby era capaz de sacarse de la manga conceptos que 40 años después siguen siendo interesantes y sorprendentes, Lee dió a los héroes personalidades complejas, los convirtió en gente, con defectos, obsesiones, complejos y virtudes. Stan Lee es el William Shakespeare de los comics.



Pregunta: Hola, Sr. Lee. ¿Puedo llamarle Stan?

Stan Lee: Por favor, hazlo.

P: Es un placer hablar contigo.

SL: Es un placer que me hables.

P: Con respecto a X-Men 2, ¿qué escenas crees que recuerdan a tu trabajo?

SL: Me gusta pensar que cualquiera de las escenas en las que la gente habla como personas reales con problemas reales. Siempre fue la única cosa que traté de enfatizar. Quería que los lectores pensaran en ellos como personas reales y no sólo un montón de figuras de cartón.


Lee establecía la principal fuerza que mueve a Peter Parker/Spiderman ya en su primera historia: el complejo de culpa.

P: Me doy cuenta de que no tienes mucha responsabilidad en estas películas de Hollywood. Pero como productor ejecutivo, ¿alguna vez presionas para que Jack Kirby, Len Wein, Dave Cockrum y Chris Claremont reciban crédito?

SL: Me hubiera encantado, pero cuando hablas de ‘productor ejecutivo’, es una especie de título honorario. La verdad es que no tengo nada que ver con las películas. Pensé que estaría bien si cada una de estas películas dijese: "Basada en personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby" o Lee y Steve Ditko, o el que hiciera el comic, pero no lo han hecho con estas películas.

P: ¿Por qué no?

SL: No sé si es un descuido, o si piensan que esas personas los demandarán por una parte de los beneficios.

P: ¿Sientes no haber tenido la oportunidad de crear a Lobezno?

SL: Ah, sí. Lobezno es uno de los mejores personajes que jamás se hayan creado en la ficción. Lo eché todo a perder por no tener la idea el primero [risas].


El Halcón desarrollaba un complejo de inferioridad importante por no tener superpoderes, lo que le llevaba a hacer tonterías como enfrentarse al cabeza de turco favorito de la Casa de las Ideas: Spiderman.

P: Sé que todavía estás en proceso de demandar a Marvel. ¿Cómo va eso?

SL: Sí, va adelante, pero es probablemente el juicio más cordial de la historia. Es sólo que existe una cláusula en mi contrato que yo interpreto de una manera y ellos lo interpretan de otra. Hemos decidido dejar que el tribunal decida y no existe ninguna acritud por mi parte. Me encanta Marvel y la gente de allí. Me alegro de ser todavía parte de ella.


En Captain America, el Halcón mantenía una relación problemática con una muy enfadada militante del Black Power.

P: ¿El juicio te hace simpatizar más con la gente que estaba bajo contrato cuando estabas escribiendo en Marvel?

SL: Siempre simpaticé con la gente que estaba bajo contrato, yo era uno de ellos [risas].

P: Hablé con Marv Wolfman a principios de año, y me dijo que siempre pensó que Blade sería un buen personaje para una película, y por eso nunca lo explotó demasiado. ¿Alguna vez te sentiste de esa manera acerca de cualquiera de tus personajes?

SL: A decir verdad, cuando yo estaba escribiendo estas historias hace un millón de años, no pensaba en las películas para nada. Habría sido casi milagroso que estas cosas algún día se convirtiesen en películas. Para mí sólo eran comics que yo esperaba que vendiesen para poder mantener mi trabajo. Era una empresa difícil en aquel entonces, porque una gran cantidad de comics se retiraban y los editores dejaban el negocio. La única cosa que a todos les preocupaba era que nuestros libros se vendiesen mes a mes.


Al traducirlo al español se pierde bastante, pero en la versión original se aprecian claramente las diferencias en el habla de los personajes. El Capi habla un inglés/americano estándar, mientras que el Halcón usa giros más coloquiales, propios de Harlem, y Leila habla en slang muy a menudo.

P: Recuerdo que alguien te desafió a aplicar lo que hiciste con los superhéroes a los cómics de guerra, y así es como nació el Sargento Furia y su Comandos Aulladores.

SL: Sí. A nadie le importaban los comics de guerra entonces, pero chico, ya lo creo que vendió.


Lee trataba temas de concienciación social en Amazing Spiderman. Dos ejemplos: Drogas y Corrupción política.

P: Al crear este estilo Marvel, ¿crees que tropezaste con lo que hace que los personajes superheróicos perduren durante tanto tiempo?

SL: Sí. Creo que hay dos cualidades que los hacen perdurar. Una de ellas es que hay que hacerlos creíbles, para que los lectores crean que pueden existir; y dos, hay que hacerlos interesantes. El ejemplo perfecto es Sherlock Holmes, muchas personas van cada año a Inglaterra en busca de su casa en Baker Street. Parecía estar vivo para los lectores porque estaba muy bien delineado. Siempre he tratado de hacer eso con nuestros personajes, tanto como se podía en el escenario de un cómic.

P: ¿Sientes no haber podido arreglar las cosas con Jack Kirby antes de que él falleciera?

SL: Las arreglamos. Todo estaba bien. Lo encontré en una convención y hablamos un rato. Incluso hablé con su esposa. En los últimos años, la gente había estado diciendo a Jack que había sido engañado y que no lo habían tratado bien, así que me metió en el saco con el resto de la dirección de la empresa. Pero al final, se dio cuenta de que yo no era parte de la dirección en aquellos días.



P: Vamos a aplicar la misma pregunta a Steve Ditko, que todavía está muy vivo.

SL: Steve y yo no nos vemos en absoluto, pero me caía y todavía me cae muy bien. Es sólo que era un tipo muy independiente y solitario en muchos sentidos. Volví a verlo una vez más hace pocos años en Marvel e incluso hablamos de trabajar juntos en un nuevo comic, pero no pudimos ponernos de acuerdo sobre lo que sería.

P: Eso no es demasiado sorprendente.

SL: Ya.


Amazing Spiderman a punto de evolucionar hacia la comedia romántica. Eso sería tras la marcha de Ditko y la llegada de John Romita.

P: ¿Cuál es tu franquicia favorita: El Señor de los Anillos, Matrix o Star Wars?

SL: Pensé que la primera parte de Matrix era absolutamente fascinante. Realmente me enganchó más que cualquier otra cosa. Pero mirando hacia atrás, creo que tuve el mismo sentimiento con la primera Star Wars. El Señor de los Anillos me pareció una gran película, pero estoy más por Matrix y Star Wars.

P: La fantasía nunca fue lo tuyo.

SL: La fantasía total, no.

P: ¿Qué superpoder te gustaría tener?

SL: Inmortalidad.

P: Ese ya lo tienes.

SL: Muchas gracias.