jueves, 3 de enero de 2008

El corazón delator: ¡Allan Poe vs. Alberto Breccia!

El corazón delator: Edgar Allan Poe. Enero de 1843/Alberto Breccia. 1977

Conociéndose su obra anterior en España e Italia desde comienzos de los setenta, Breccia encontró en Europa un mercado para sus experimentos comiqueros, ya que en Argentina le resultaba imposible. En esta espectacular versión del relato de E.A.Poe, Breccia utiliza el efecto narrativo de repetición de cuadros para crear una sensación de angustia extrema.


"...Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.

Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.

¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.

Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí..."

5 comentarios:

Osukaru dijo...

Jajajaja!.

Me río porque mientras estaba leyendo el texto me he puesto la músiquita (¿es de un videojuego?)y quedanba muy bien!!!.

Jajajajaja!.

Qué bueno!!.

PD: Por cierto, contigo tengo yo que hablar... Gañán!. Jujujuju!

Bruce dijo...

Claro,está todo calculado al milímetro para que visitar 999 sea una experiencia sensorial completa...
No te digo todavía de donde es la música porque pierde la gracia :D
Cuando usted quiera hablamos caballero

Anónimo dijo...

¿Con qué clase de juego pretendes ahora alterarnos? Quieres que escojamos entre el ojo o el oído.
¿Entre una mirada que escucha culpable y un oído que se ve criminal? Sí, puede que el gerontófilo superheroico desconocido no pueda soportar esta entrada acusadora y se delate a sí mismo.
Ismael, el Tití Ribiera.

Bruce dijo...

¿y qué hay del Espermatozón y el Adefesio? No me fío de ellos...

La Perse dijo...

Breccia es alucinante... qué tipo, qué capacidad para reinventarse a sí mismo que tenía... lo más antiguo que tengo suyo son unas historietas de Vito Nervio, y no parece el mismo autor de estas viñetas...