Más imágenes de la miniserie Phantom Zone, de Gerber y Colan, en esta página. Sigue sin gustarme la próxima edición de Planeta, que combinarà la miniserie con los números que Colan dibujó para Wonder Woman.
CLÁSICOS DC: HOMENAJE A GENE COLAN CON SUPERMAN Y WONDER WOMAN Autores: Gene Colan, Steve Gerber, Roy Thomas Ed.original: Phantom Zone #1-4, Wonder Woman #288-299, 301-305 Formato: Cartoné, 464 páginas 168 x 257 mm, color, 40€ .
La contribución de Gerber al mito de Superman durante la era de Julius Schwartz llegó a través de la miniserie ThePhantom Zone y su continuación en DC Comics Presents #97.
Marzo 2006
P: Muchos lectores asumen que la miniserie Phantom Zone (#1- #4, Enero-Abril 1982) fue la respuesta de DC a los villanos de la Zona Fantasma que aparecían en la película Superman II, pero podría no ser el caso. ¿Fue inspirado el comic por el éxito de la película?
GERBER: La respuesta breve es ‘sí’. Estoy contento de habernos quedado con la versión comiquera de los villanos, aunque el uniforme de Zod, inspirado en los fascistas italianos, era un poco ridículo.
P: Habías hecho muy poco trabajo para DC antes de esto, Metal Men #45 en 1976 y 3 episodios de Mr. Miracle en 1978. ¿Cómo te eligieron para escribir Phantom Zone?
GERBER: Por lo que recuerdo, Dick Giordano me habló de ello. No es algo que habría salido de mí, porque nunca fui muy fan de los villanos de la Zona Fantasma.
P: Phantom Zone fue editada por Dick Giordano. ¿Por qué no fue supervisada por Julie Schwartz, editor de toda la línea de Superman?
GERBER: Supongo que Dick pensó que yo iba a tener dificultad para trabajar con Julie, cuyo enfoque de la historia y el personaje eran muy diferentes del mío. Supongo que Julie y yo habríamos estado de acuerdo con él. Por mucho que lo admirase, no creo que hubiésemos encajado como editor y escritor a la larga.
P: ¿Te llevaste a tu colaborador en Howard el pato, Gene Colan, o lo eligió Giordano?
GERBER: Por lo que recuerdo, se lo pedí a Dick y accedió inmediatamente. Sabía exactamente qué aspecto tendría el Superman de Gene antes de que lo dibujase, y no me decepcionó. ¡Lo que me sorprendió fue su Clark Kent!. Parecía real y humano, quizá por primera vez en la historia del personaje. Gene lo estaba pasando mal porque estaba muy encasillado en Marvel y DC. En Marvel, se había convertido en el tío que hacía Drácula, por consiguiente, en DC se convirtió por un tiempo en el tío que hacía Batman. Lo veían como un artista que podía crear un cierto ambiente fantasmal. Lo que era cierto, por supuesto, pero no definía los límites de Gene. Era capaz de hacer una maravillosa acción con sabor a ciencia ficción, también.
P: Tú habías escrito un pastiche de Superman casi 10 años antes, en la serie del Hombre Cosa, cuando presentaste a Wundarr (Adventure Into Fear #17,1973) ¿Cuál es la historia detrás de la creación de Wundarr?
GERBER: Nada, excepto mi cariño por Superman y mi deseo de hacer una pequeña parodia-homenaje.
P: Según Roy Thomas, Stan Lee se ofendió por Wundarr. ¿Te dijeron algo Stan o Roy?
GERBER: Fue DC quien se ofendió. Marvel era el ofensor. Lo que intenté que fuese una parodia, DC lo vió como un plagio. Creo que hubo intercambio de palabras fuertes, pero nunca se llegó a juicio. Marvel accedió a publicar otra historia de Wundarr que le diferenciaría totalmente de Superman –que es lo que yo pretendía hacer desde el principio- y eso fue todo. (El planeta de Wundarr nunca explotó, su padre era el alarmista que los ancianos de Krypton pensaban que era Jor-El). Claro que Roy me trasladó el disgusto de Stan por el incidente. Bajo esas circunstancias, Stan tenía todo el derecho a disgustarse, pero aún me sorprende que DC se lo tomase tan en serio.
P: Phantom Zone reintrodujo a Charlie Kweskill (Quex-Ul), empleado del Daily Planet y antiguo villano de la Zona, cuyos poderes poderes y recuerdo habían sido borrados por la kryptonita dorada en su única aparición en Superman #157 (1962). ¿Conocías al personaje antes de desarrollar Phantom Zone o lo descubriste durante tu investigación?
GERBER: Había leído la historia original en su momento, pero su rareza destacó durante mi investigación. Ahí estaba ese kryptoniano, viviendo y trabajando entre humanos, creyendo ser humano, pero con recuerdos profundamente reprimidos de una anterior existencia en otro mundo. Esos conceptos enormes eran lanzados como por casualidad durante los años de Weisinger. Quex-Ul no volvió a aparecer, ni se mencionó su presencia en el Daily Planet. Para mí se convirtió en el gancho que hacía que los villanos de la ZF fuesen comprensibles a nivel humano, el personaje que podía sacar a los otros del terreno de la caricatura.
P: ¿Estabas muy versado en la historia kryptoniana de Superman antes de Phantom Zone?
GERBER: Tanto como cualquiera que creciese leyendo y adorando los comics de Superman de finales de los 50 y principios de los 60. Recuerdo haber leído la primera historia de la Zona Fantasma -que apareció en Superboy o Adventure Comics- cuando se publicó por primera vez. Lo bastante versado para recordar que el Mapa de Krypton que se publicó en el primer Anual de Superman, un comic que no había visto en dos décadas, mencionaba un sitio descrito como la ciudad más antigua de Krypton. No recuerdo ahora el nombre de la ciudad, pero la noción de que existiese parecía abrir enormes posibilidades. Sugería que podría haber habido diferentes culturas en Krypton, diferentes arquitecturas, realidades sociales y económicas. Nunca me creí el concepto de un planeta/una cultura.
P: La portada de Phantom Zone #1 preguntaba, “¿Un método humanitario de confinamiento... o una dimensión sin esperanza?”. ¿Reflejaba Phantom Zone tu visión del sistema penal en el mundo real?
GERBER: No escribí la portada de ese número y no lo ví hasta que estaba en los quioscos. No estaba pensando en los sistemas penales terrestres en ese momento. Estaba intentando decidir si Jor-El había creado un sistema humanitario o una forma sencilla de almacenar criminales fuera de la vista y el pensamiento.
P: La a menudo violenta Phantom Zone presentaba un retrato de Colan de las víctimas de la destructora de hombres Faora Hu-Ul en #1 y al piroquinético Az-Rel prendiendo fuego a Nam-Ek en #2. ¿Algún problema con el Comics Code durante la miniserie?
GERBER: No que yo sepa.
P: En #2, los miembros del equipo SWAT de Metrópolis son heridos por sus propias balas al rebotar en los villanos kryptonianos. Este tipo de realismo había estado mucho tiempo ausente de los comics de Superman. ¿Cuál fue la reacción de Schwartz ante tu visión más oscura del mundo de Superman?
GERBER: Sólo puedo especular. Tuvo que haber algo que le gustase o no me habría ofrecido escribir el último número de DC Comics Presents algunos años después.
P: Los fugados kryptonianos están a punto de provocar la III Guerra Mundial, sus acciones provocan un intercambio nuclear entre los EEUU y la antigua URSS. ¿Creó esto alguna controversia en DC durante esa era pre-Watchmen?
GERBER: No que yo recuerde.
P: ¿Qué le dices a los lectores que piensan que los evadidos de la Zona Fantasma y los otros supervivientes kryptonianos -Krypto, Supergirl, los kandorianos, etc- debilitaban el atractivo de Superman como ‘único hijo de Krypton’?
GERBER: Creo que tenían razón, hasta cierto punto. A los 13 años, podía soportar a Krypto, Supergirl, los de la ZF e incluso toda la ciudad de Kandor. Eran conceptos interesantes que generaban historias interesantes. Para mí se traspasó la línea cuando los padres de Supergirl aparecieron vivos. Cuando pasó eso, abandoné los comics de Superman. No quería quedarme lo bastante para descubrir que Jor-El y Lara también sobrevivieron.
P: Escribiste una secuela para tu miniserie, DC Comics Presents #97 (1986) “Phantom Zone: El Capítulo Final”, con Rick Veitch y Bob Smith. Esa vez trabajaste con el editor Schwartz en una de sus últimas historias. ¿Cuál era la actitud de Julie hacia los cambios que estaba a punto de sufrir el personaje que había editado durante 16 años?
GERBER: Al hablar con él en ese momento, creo que fue como un alivio, como quitarse un peso de encima. Nunca pidió las series de Superman. Creo que habría estado muy contento editando sus personajes revividos, JLA y Strange Adventures toda su carrera.
P: En ‘Capítulo Final’ revelaste que la Zona Fantasma estaba viva, un concepto fascinante. Para los que no hayan leído la historia, ¿podrías resumirla?
GERBER: Por lo que recuerdo, resultaba que la Zona Fantasma no era una dimensión diferente, sino el campo de consciencia que rodeaba a un ser llamado Aethyr. Ese campo tenía límites físicos, así que era posible cruzar la consciencia de Aethyr y salir al ‘otro lado’ de la Zona Fantasma. Esa era la idea básica. Sus ramificaciones eran mucho más complejas.
P: Aunque DCCP #97 se publicó contemporáneamente a la historia imaginaria de Alan Moore, 'Whatever Happened to the Man of Tomorrow?', tu ‘Capítulo Final’ era la despedida dentro de continuidad de las historias pre-crisis de Superman, con Mundo-Bizarro, la 5ª Dimensión de Mr. Mxyzptlk y Argo City destruidas. Al volver a leer ‘Capítulo Final’ 20 años después, me doy cuenta de que tu historia habría sido un buen punto de partida para Superman, sin necesidad del reboot del Hombre de Acero. ¿No crees?
GERBER: No exactamente esa historia, pero algo parecido, narrado en un formato extendido y mayor profundidad, habría funcionado. La serie se estaba ahogando bajo décadas de desorden acumulado y necesitaba una limpieza concienzuda, pero pienso que el reboot se llevó muchas cosas buenas junto con la basura.
P: Siento curiosidad por la renovación de Superman que ofertaste a DC en 1985 junto a Frank Miller. ¿Cuáles eran tus planes?
GERBER: Me llevaría horas. Conceptualmente, lo que queríamos era recrear al personaje con una sensibilidad contemporánea mientras nos ateníamos lo más posible al espíritu del original de Siegel y Shuster. Es vago, lo sé, pero tenía que ver con el lugar de Superman entre la humanidad y su rol como fuerza de justicia social, un tema que, juzgando el primer año del personaje, era muy importante para Jerry Siegel.
Superman v1#157. Noviembre 1962. De Ed Hamilton (guión -sin confirmar-), Curt Swan (Dibujo)
Superman ha inventado el "zonófono", una televisión con un micrófono que le permite comunicarse con los prisioneros de la Zona Fantasma. Además, también es capaz de liberar a los presos de la Zona Fantasma por medio de la "pistola de rayos de la Zona Fantasma" que guarda en su Fortaleza de la Soledad. Superman usa el dispositivo para liberar a Quex-ul de la Zona Fantasma, después de verificar con la ayuda de unos archivos de la policía Kryptoniana que Quex-ul ha cumplido su condena. Ahora Quex-ul está en la Tierra y tiene los mismos poderes que Supermán. Supes viajará atrás en el tiempo y a Krypton para investigar el caso de Quex-ul, e incluso aparece la Kryptonita dorada, que había aparecido por 1ª vez en Adventure Comics #299. Tiene de todo esta historia.
Quex-ul sería un personaje básico en la clásica mini-serie de los 80 "Phantom Zone" a cargo de Steve Gerber y Gene Colan.
Los habitantes del planeta Krypton expulsaban a sus peores criminales a una dimensión llamada La Zona Fantasma, donde cumplirían sus sentencias como espectros. Sin embargo, su prisión les permitió sobrevivir a la destrucción de Krypton y convertirse en un fastidio para Superman, cuyo padre, Jor-El, había descubierto la Zona Fantasma.
En esta miniserie de 4 números, publicada unos meses despues del estreno de "Superman II" los prisioneros encuentran un modo de escapar de la Zona y enviar a Superman en su puesto. Libres en la Tierra y con los mismos poderes que Superman, se disponen a asolar su planeta adoptivo, invaden la Fortaleza de la Soledad, apalizan a Supergirl (y todos los miembros de la JLA que se cruzan en su camino), y se embarcan en planes de conquista galáctica. Mientras tanto, Superman inicia un terrible viaje a través del corazón de la Zona Fantasma en busca de una forma de escapar, descubriendo en el proceso que la zona es mucho más peligrosa y extraña de lo que nadie había imaginado.
Esta miniserie fue una idea original de Steve Gerber, quien presenta una perspectiva distorsionada de los mitos del Superman de la Edad de Plata: es el mismo mundo que el de las historias de los sesenta (Gerber conoce muy bien el material), pero es más oscuro, extraño, menos pintoresco. La mayoría de los villanos de la Zona Fantasma existían años antes de que Gerber la escribiera, pero él fue el primero en convertirlos en una verdadera amenaza: una horripilante colección de locos de ojos salvajes, fanáticos y nihilistas, con un poder indecible y grandes problemas para olvidar su rencor. La zona misma se redefinió como una pesadilla claustrofóbica, más afín a la caótica cosmología Marvel creada por Steve Ditko y Jim Starlin que al ordenado universo DC.
Colaborando en crear ese ambiente está Gene Colan, cuyo uso de la luz y la sombra aumenta la inquietante atmósfera, aunque pierda detalle el dibujo.
Curiosamente, en la época en que la Zona Fantasma fue escrita, Steve Gerber y Frank Miller redactaron una serie de propuestas a la DC para una amplia revisión de sus personajes más importantes: 'El Hombre de Acero'-una colaboración de Gerber y Miller-, la visión de Miller sobre Batman en 'Dark Knight', 'Amazona', la visión de Gerber sobre Wonder Woman, y una versión revisionista de Hawkman. En aquel momento, DC no estaba interesada en la renovación de sus personajes ni en dar el grado de control creativo que los independientes Gerber y Miller querían, así que la mayoría de los proyectos fueron rechazados (aunque la mayoría de las ideas de Miller para Batman más tarde se utilizaron en 'Batman : The Dark Knight Returns' y 'Batman: Año Uno'). Gerber se llevó sus ideas sobre Hawkman a la línea Epic de Marvel Comics y creó 'Void Indigo', serie que fue cancelada por su nivel de violencia.